Edición 28.08.2026
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Los ciberataques a bancos y aseguradoras incrementan los costes y la necesidad de actuar

El número de ciberataques contra bancos y aseguradoras está aumentando, y se atribuye actualmente a servicios de inteligencia extranjeros más de un tercio de los ataques. Al mismo tiempo, los métodos basados en IA, como los deepfakes y las llamadas automatizadas, están cambiando significativamente el panorama de las amenazas.

Milan Reuter · Traducido del original en alemán. Leer el original

Qué está cambiando

En los últimos doce meses, la proporción de empresas que atribuyen un ciberataque a servicios de inteligencia extranjeros ha aumentado del siete por ciento en 2023 al veintiocho por ciento el año anterior y ahora al treinta y siete por ciento. Al mismo tiempo, el uso de inteligencia artificial ha ampliado la variedad de ataques: la proporción de daños por llamadas automatizadas ha aumentado del tres al catorce por ciento, mientras que los deepfakes han duplicado su participación del cuatro al ocho por ciento. En total, hoy el 76 % de todos los daños por robo de datos, espionaje industrial y sabotaje se causan puramente a través de canales digitales, frente a una proporción significativamente menor de vías tradicionales. Estos desarrollos muestran que los ataques no solo son más frecuentes, sino también más difíciles de detectar y asignar.

Para bancos y aseguradoras, el aumento de los intentos de phishing basados en IA significa que los filtros y reglas convencionales son cada vez más evadidos. Los atacantes utilizan modelos de lenguaje para generar correos electrónicos y grabaciones de voz engañosamente reales que contienen saludos personales y detalles contextuales. Esto aumenta la tasa de éxito de los ataques de ingeniería social, mientras que al mismo tiempo el tiempo promedio hasta la detección de un incidente se alarga. Bitkom informa que el 82 % de las empresas esperan que los atacantes utilicen cada vez más inteligencia artificial en el futuro para automatizar y personalizar sus campañas. Este desarrollo obliga a las instituciones financieras a revisar fundamentalmente sus mecanismos de detección y procesos de respuesta.

El coste económico

Según el actual estudio de protección económica de Bitkom, el daño económico total por robo de datos, espionaje industrial y sabotaje en Alemania oscila entre 211 y 270,8 mil millones de euros al año. De esto, entre 160,4 y 205,8 mil millones de euros corresponden a ataques puramente cibernéticos, es decir, aproximadamente tres cuartas partes del daño total. El estudio se basa en una encuesta a 1.003 empresas con al menos diez empleados y una facturación anual de al menos un millón de euros, realizada entre las semanas calendario 16 y 23 del año 2026. No se mencionaron más cifras públicamente disponibles sobre posiciones de costes individuales como pagos de rescate o costes de recuperación.

Adicionalmente, la encuesta muestra que el 58 % de las empresas encuestadas sufrieron un daño concreto por un ciberataque en los últimos doce meses. En el 59 % de los afectados, el éxito del ataque se atribuye a una detección insuficiente de incidentes de seguridad, mientras que el 57 % cita configuraciones erróneas de los sistemas TI como causa principal. Estos factores conducen a costes directos como interrupciones del sistema, recuperación de datos y posibles sanciones regulatorias, así como a costes indirectos por pérdida de confianza entre clientes y socios. Dado que no hay un desglose detallado por posiciones de costes individuales, las empresas deben estimar el impacto financiero basándose en sus propios costes de respuesta a incidentes.

Qué falla en el proceso

Un ciberataque exitoso a menudo conduce a interrupciones del sistema más largas, especialmente si se ven afectadas plataformas críticas de pagos o gestión de cuentas. Las empresas informan que, en promedio, pueden pasar varios días hasta semanas antes de que las interfaces afectadas con bancos, cámaras de compensación o aceptadores de tarjetas vuelvan a ser completamente funcionales. Aquí no solo el departamento de TI, sino también los departamentos especializados para transacciones de pagos, gestión de riesgos y servicio al cliente deben involucrarse en el proceso de recuperación, lo que conduce a un esfuerzo de coordinación considerable.

Además de la interrupción pura, a menudo surgen problemas con la migración de datos cuando se deben restaurar copias de seguridad desde fuentes inseguras o cuando se deben limpiar bases de datos comprometidas. Las interfaces con proveedores externos de servicios de pago, con sistemas ERP y con soluciones de gestión de identidades y accesos a menudo requieren una nueva configuración y pruebas para evitar configuraciones erróneas. Al mismo tiempo, aumenta la necesidad de formación: los empleados deben ser entrenados nuevamente para reconocer intentos de phishing, llamadas deepfake y solicitudes de transacciones manipuladas, donde según Bitkom el 55 % de las empresas ve una gestión de identidades y accesos insuficiente como punto débil.

Qué exige un cambio

Un cambio a un concepto de seguridad más robusto requiere primero un inventario exhaustivo de todos los sistemas existentes, particularmente los componentes de gestión de identidades y accesos así como las pasarelas de pago. Este proceso generalmente dura varios meses y vincula no solo al departamento de TI, sino también a la gestión de riesgos, la unidad de cumplimiento y la dirección especializada para transacciones de pagos. Durante la fase de análisis, se deben identificar vulnerabilidades en el registro, en la estrategia de parches y en la planificación de emergencias, donde la evaluación de archivos de registro según Bitkom sigue siendo la fuente de información más importante para el 68 % de las empresas.

Posteriormente, se deben definir e implementar medidas concretas: introducción de autenticación multifactor para todas las cuentas privilegiadas, actualización de los procesos de gestión de parches, uso de sistemas de detección de anomalías basados en IA y pruebas de penetración regulares. También se debe revisar el presupuesto para seguridad TI; aunque la proporción promedio del presupuesto de TI es actualmente del 18 %, Bitkom recomienda al menos el 20 %, donde ya el 45 % de las empresas alcanza o supera este umbral. La implementación requiere responsabilidades claras, un cronograma establecido y la participación de especialistas externos, si los recursos internos no son suficientes.