Edición 28.08.2026
Euro Gazette

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Logística··4 min

Los medicamentos sensibles a la temperatura aumentan los costos y el esfuerzo en la logística farmacéutica

Los nuevos fármacos, como las vacunas de ARNm y los biológicos, incrementan la necesidad de un control de temperatura continuo, aumentan los esfuerzos operativos y exigen amplias adaptaciones de procesos.

Annika Vogt · Traducido del original en alemán. Leer el original

Qué cambia

El número creciente de medicamentos sensibles a la temperatura —entre ellos biológicos, vacunas de ARNm, terapias génicas y preparados GLP‑1— modifica los requisitos de toda la cadena de suministro. En comparación con las tabletas convencionales, estos productos deben mantenerse a lo largo de todo el trayecto de transporte dentro de rangos de temperatura estrictamente definidos (p. ej. 2 °C ± 2 °C o –70 °C ± 5 °C). Esto implica que no solo la capacidad de refrigeración de los vehículos de transporte, sino también el almacenamiento en los centros intermedios, los procesos de manipulación y la entrega final deben estar equipados con monitorización de temperatura en tiempo real. Al mismo tiempo, la política exige normas uniformes de la UE para que los envíos transfronterizos sean transparentes y rastreables.

Los proveedores de logística responden ampliando sus carteras de servicios. Un ejemplo concreto es la adquisición de la empresa de logística especializada DeSpir Logistics por parte de C.H. Robinson para expandir su negocio de salud. El enfoque se centra en transportes controlados que combinan monitorización continua de la temperatura, documentación sin interrupciones y altos estándares de seguridad. Los expertos estiman que la digitalización de la cadena de suministro —por ejemplo mediante sensores IoT, plataformas de datos basadas en la nube y herramientas automatizadas de generación de informes— será cada vez más demandada para cumplir con los requisitos regulatorios y minimizar el riesgo de desviaciones de temperatura.

Qué cuesta

El texto fuente no proporciona cifras publicadas sobre los costos adicionales que generan los nuevos requisitos de temperatura. No obstante, el mecanismo de costos es comprensible: cada contenedor de refrigeración o congelación adicional, cada unidad de telemetría en tiempo real y cada licencia de software para la monitorización de la temperatura incrementan los gastos operativos. Además, se generan costos indirectos por mayores esfuerzos de capacitación del personal, informes ampliados de calidad y auditoría, así como posibles modelos de recargo por parte de los transportistas que ofrecen servicios especializados. Al no haber datos de precios concretos publicados, las empresas solo pueden estimar el impacto financiero basándose en cálculos internos o presupuestos de proveedores.

Otro factor de costo es la necesidad de modernizar la infraestructura de almacenes y transporte existente. El reemplazo de estanterías estándar por sistemas de control de temperatura, la instalación de unidades de refrigeración redundantes y la integración de redes de sensores requieren inversiones que pueden variar considerablemente según el tamaño de la empresa. Sin cifras publicadas, la magnitud exacta de los costos adicionales sigue siendo especulativa; por ello, las compañías deberían solicitar con antelación ofertas a socios logísticos especializados y modelar los costos totales a lo largo de varios años.

Qué se rompe

El cambio a procesos logísticos críticos en cuanto a temperatura puede sobrecargar las interfaces de TI y los sistemas ERP existentes. Muchas empresas utilizan todavía sistemas de gestión de transporte (TMS) estándar que no pueden procesar datos de temperatura en tiempo real. La integración de nuevas soluciones de sensores y monitorización suele requerir ajustes en las interfaces, bases de datos y herramientas de informes, lo que puede provocar interrupciones temporales del sistema o inconsistencias de datos. Además, el personal de almacén, envío y atención al cliente debe ser capacitado en el uso de estas nuevas tecnologías, un proceso que durante la transición puede generar pérdidas de productividad.

Otro factor de riesgo es la posible interrupción de las cadenas de suministro durante la migración. Si se sustituyen los vehículos refrigerados existentes o se firman nuevos contratos de transporte con proveedores especializados, pueden producirse retrasos en la entrega. Asimismo, cambian las obligaciones de documentación: el registro continuo de los datos de temperatura debe adaptarse en muchos casos a los requisitos regulatorios (p. ej. EU‑GMP), lo que implica esfuerzos adicionales de capacitación y auditoría para los equipos de calidad y cumplimiento. Los departamentos más afectados son, sobre todo, los de logística y TI, pero también compras, gestión de calidad y la alta dirección, que deben sopesar los riesgos y costos.

Qué exige un cambio

Un cambio a una cadena de suministro con garantía de temperatura requiere una gestión de proyectos estructurada. Las empresas deben comenzar realizando un inventario de todos los productos y procesos afectados para determinar el alcance de las adaptaciones necesarias. Sobre la base de este análisis, se procede a seleccionar socios tecnológicos adecuados para la sensórica, plataformas de datos y vehículos refrigerados. El esfuerzo puede oscilar, según el tamaño de la empresa, entre tres y doce meses, dividiéndose la fase de implementación en varios hitos: adquisición de hardware, integración en el TMS, capacitación del personal y validación final de los procesos. Resulta esencial que la alta dirección defina responsabilidades claras y destine un presupuesto para las inversiones.

Durante la transición, los grupos internos –en particular logística, TI, aseguramiento de la calidad y compras– deben colaborar estrechamente para evitar problemas de interfaces y garantizar el cumplimiento de los requisitos regulatorios. Además, las empresas deberían negociar con sus socios de transporte, con antelación, nuevos acuerdos de nivel de servicio para regular de forma transparente los plazos de entrega y los costos. Por lo tanto, el cambio no solo requiere recursos financieros, sino también una transformación organizativa, canales de comunicación claros y un monitoreo continuo para asegurar a largo plazo la calidad de los envíos críticos en cuanto a temperatura.